Por qué aprender a desaprender puede ser tu mayor ventaja competitiva 🔄💭
- AnaSanchez
- 11 nov
- 3 Min. de lectura

Vivimos en una época donde el conocimiento se actualiza más rápido de lo que podemos asimilarlo. Lo que era innovador hace dos años hoy puede ser obsoleto. En este contexto, una de las habilidades más valiosas no es solo aprender, sino también desaprender: soltar viejos hábitos, ideas o metodologías que ya no funcionan.
Aunque suene contraintuitivo, el desaprendizaje es el nuevo aprendizaje. Implica tener la flexibilidad mental para cuestionar lo que creías saber, adaptarte a nuevas realidades y reconstruir tu manera de pensar.
¿Qué significa realmente desaprender?
Desaprender no es olvidar lo aprendido, sino revisar críticamente lo que ya sabes para decidir qué conservar y qué dejar atrás. Es una habilidad que requiere humildad intelectual, curiosidad y una mente abierta.
El psicólogo Herbert Gerjuoy, citado por Alvin Toffler en “El shock del futuro”, lo resumió perfectamente:
“Los analfabetos del siglo XXI no serán los que no sepan leer y escribir, sino los que no puedan aprender, desaprender y reaprender.”
En otras palabras: la actualización constante no es una opción, es parte de la supervivencia profesional.
Cuando tu conocimiento se vuelve una trampa
Muchos profesionales caen en lo que se conoce como el “sesgo de la experiencia”: confiar demasiado en métodos o conocimientos que alguna vez les funcionaron.
Por ejemplo, un desarrollador que domina un lenguaje antiguo puede resistirse a aprender uno nuevo porque “ya sabe cómo hacerlo”; o un líder que insiste en aplicar las mismas estrategias de hace años, aunque el contexto haya cambiado por completo.
De acuerdo con McKinsey Global Institute (2024), más del 40% de las competencias laborales actuales dejarán de ser relevantes antes de 2030. Eso significa que incluso los mejores expertos deben reinventarse constantemente.
Desaprender en acción: cómo hacerlo paso a paso
Cuestiona tus certezas.Pregúntate: “¿Esto sigue siendo la mejor forma de hacerlo?” o “¿Estoy aferrado a esto por hábito o por resultados reales?”.
Rodéate de nuevas perspectivas.Hablar con personas de otras disciplinas o generaciones te ayuda a detectar sesgos y abrirte a ideas frescas.
Experimenta sin miedo.El desaprendizaje requiere práctica. Cambia herramientas, prueba métodos nuevos, equivócate rápido y aprende de ello.
Abraza la incomodidad.La mente se resiste al cambio, pero ese momento incómodo es donde ocurre el crecimiento.
Empresas que valoran el desaprendizaje
Las organizaciones más innovadoras del mundo —como Netflix, Spotify o Google— promueven la mentalidad de learn and unlearn dentro de sus equipos.Por ejemplo, Google aplica el principio del “Job Rotation”, donde los empleados cambian temporalmente de áreas para aprender, desaprender y volver con nuevas perspectivas.
De hecho, según Harvard Business Review, los equipos con mentalidad de aprendizaje continuo y desaprendizaje activo son un 30% más adaptables frente a crisis o cambios del mercado.
Desaprender también es bienestar
No se trata solo de ser más competitivo, sino de liberarte del peso del “deber saberlo todo”.Desaprender te permite fluir, evolucionar y soltar lo que ya no suma. Es una práctica de humildad profesional, pero también de salud mental.
En un entorno donde la información se multiplica a diario, la verdadera sabiduría está en discernir qué vale la pena mantener.
En resumen
Desaprender es un acto de valentía. Es reconocer que el crecimiento no siempre consiste en acumular más, sino en soltar lo que ya no funciona.Porque quienes se atreven a hacerlo no solo se adaptan: lideran el cambio.
En Mobiik valoramos a quienes aprenden, desaprenden y vuelven a construir con visión y propósito. Si buscas un entorno donde tu evolución sea prioridad, únete al Mobiik Team.
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